domingo, 30 de septiembre de 2007

México país en pié de lucha contra el empleo

Realmente que importan las cifras macroeconómicas estables, muy estables, paridad peso dólar moviéndose en una banda estrecha en un mercado libre, intereses relativamente bajos y la gloria para el FMI cero déficit fiscal (no por mucho tiempo); que importa tener tratados de libre comercio con muchos países, empezando por el de América del Norte, siguiendo con la Unión Europea, Japón, uno de los países con mayor apertura comercial del mundo.

Si a pesar de ello….NO crecemos, bueno lo hacemos a una tasa raquítica, mientras que la mayoría de los países emergentes lo hacen a tasas superiores al 5 por ciento, en promedio al 8 por ciento, nosotros al 2.8 por ciento, como si fuésemos una nación industrializada, como si fuésemos Alemania. Y, la consecuencia del bajo crecimiento económico que es EL PROBLEMA de México, está la muy baja generación de empleos, los empleos mal pagados, y esto tiene una consecuencia importante es imposible, simplemente imposible atacar la pobreza si no se dan los empleos, por eso, los programas gubernamentales asistencialistas como llámese Solidaridad u Oportunidades son meros paliativos que aligeran que alivian los síntomas pero no le ponen remedio a la pobreza.

Tampoco el remedio es la educación, ayuda, claro, la pobreza es ante todo falta de capital humano, carencia de ofrecer a los demás algo que sea valorado y útil y que a cambio se reciba un ingreso. ¿De qué sirve tener una carrera universitaria si no hay quién demande profesionistas? En México, tener una carrera universitaria ya no es una garantía de que con ella, con el capital humano adquirido se pueda mejorar la condición socioeconómica, esto es simplemente la verdad. ¿Cuántos profesionistas están de taxistas, de informales? Muchos, tantos como un tercio del PIB que se genera en la informalidad.

La formación de capital humano, es dicho crudamente, casi irrelevante, ya no ayuda en gran cosa. ¿Por qué?La respuesta es simple, y nos lleva a otras interrogantes: Por que no hay crecimiento económico, y, ¿Por qué no hay crecimiento económico? Por varias razones, primera por que nos estamos des industrializando, cada vez hay menos manufactura de todo, hemos privilegiado la importación de bienes y abandonado la industria, voltea a tu alrededor y dime cuántos artículos, ropa, zapatos, automotores fueron hechos en México, muy pero muy pocos. Existen empresas mexicanas de clase mundial, eso es cierto, Cemex el más importante ejemplo, seguido por Modelo (cerveza Corona), FEMSA, Bimbo y otras, que crecen vigorosamente, pero no son suficientes para generar un millón de empleos, por lo menos, bien pagados para poder terminar con el problema de la pobreza.

Segundo, el sector primario, el campo es un desastre total, equivocados totalmente con los minifundios y la poca o nula garantía sobre la propiedad y la inexistencia de la propiedad privada cambiándola por una figura que sólo a los mexicanos se nos podría haber ocurrido La Propiedad Social. El campo agoniza, los cultivos son erróneos ya que no privilegian las ventajas competitivas y seguimos sembrando lo que los Aztecas, pura tradición.Pero, esto ¿Es culpa del “Neo” Liberalismo?, ¿Es culpa del Consenso de Washington? No, no lo es, el culpable real es el SOCIALISMO disfrazado que impera en nuestro país desde hace 80 años, la rectoría del Estado, las empresas del Estado, ineficientes y corruptas, caras y que mantienen muchos privilegios y prebendas a sus trabajadores a costa de la competitividad del país, esto fue lo que derrumbó a la Unión Soviética y va a ser lo que va a derrumbar a México.

Además reforzado el cuadro con un montón de leyes estúpidas (como nos encanta hacer leyes idiotas), empezando con la propia Constitución, eso sí muy “justas”, que hacen que en este país no sea rentable invertir, o, no tanto como en otros países que literalmente “nos roban el mandado”. Es verdaderamente increíble, de veras, que teniendo una frontera con la principal economía del mundo, una empresa cualquiera mejor se vaya a China, Vietnam, Taiwán, Estonia, Eslovaquia, ¡Macedonia! Que aquí. Y no obstante lo claro del fenómeno no hacemos nada, absolutamente nada, y permanecemos impávidos, es más, peor aún, agravamos las condiciones para que sea menos atractivo invertir en México. Los Mexicanos creemos que somos una chulada de país, que por simpáticos y fiesteros, por que nos quiere la Virgencita de Guadalupe, por que tenemos apertura comercial, ya con eso es más que suficiente para ser foco de la atención de la inversión.

La realidad, es que al inversionista poco le importa lo que creamos, y mientras él vea que aquí no es rentable, no hay seguridad jurídica, no hay seguridad patrimonial ni física, las leyes son un camote y para acabarla muchas, somos prolíficos, exuberantes para hacer leyes, muchas, muchas. La consecuencia es que no van a invertir aquí, van a encontrar mejores países y se acabó, allá crecieron, allá se dieron los empleos y aquí NO. Pero eso sí, seguimos creyendo que este es una chulada de país, pues bien, para la inversión NO LO ES, es un país mediocrón situado a media tabla en una lista de 165 países, ni más ni menos.

Y este es el punto realmente importante que parece ser que nuestros políticos son incapaces de percibir, no obstante que "El Presidente del Empleo" sea el que está en Los Pinos; el principal problema de México es el bajo crecimiento, de él derivan muchos otros problemas y nadie en el gobierno tiene por objetivo primordial el obtenerlo, están felices con nuestra mediocridad y se enfocan como buenos socialistas que son a “redistrbuir” la riqueza, a dar dádivas, seguros de desempleo (no les va a alcanzar el dinero nunca).Y es que parece que no pueden entender que el crecimiento económico y la generación de empleos se debe a la actividad productiva, es decir que simple y llanamente depende de las empresas, y en consecuencia de los empresarios, y por empresario entiéndase desde el que pone una taquería, una papelería, una tiendita de alimentos, hasta los que ponen una aerolínea, un hotel, una fábrica de automotores, todos tienen en común exactamente los mismo: Invierten su capital, para obtener utilidades.

Una persona (física o moral) que posee capital tiene básicamente tres opciones para obtener una renta: Invertirlo en los mercados financieros, que va desde inversión en instrumentos de deuda gubernamentales CETES, o privados bonos, o fondos de deuda, o la Bolsa de Valores; invertirlo en algún bien raíz que le proporcione una renta, y tercero, y finalmente invertirlo en algún negocio. Todas estas opciones virtud de la globalización no necesariamente van a ser en México, siempre hay posibilidad de que invierta en la bolsa de Nueva York, compre bonos del Tesoro de EU, compre un condominio en Miami, o ponga un negocio en algún país del mundo. Esto es importante por que se contrapone con la visión aldeana de la Economía que tienen nuestros políticos, lo que les impide comprender que hay otros lugares en donde colocar el dinero, y que cuando el dinero se coloca en China no se coloca acá, y que se crean empleos en China y no acá, es obvio, es trivial, pero NO lo entienden por que son unos idiotas.

También es cierto que el gobierno no crea empleos, en todo caso crea burocracia que no producen riqueza, sólo se requieren para mantener el funcionamiento del Estado y sus salarios se pagan utilizando impuestos, es decir son unos parásitos, roban recursos, impiden la formación de capital. En México debido a que existen importantes segmentos de la economía vedados a la inversión privada se tienen empresas paraestatales que si crean empleos y además lo hacen de privilegio resultando en empresas poco productivas que inciden dañando la economía del país.

Además, es obvio que estas empresas ya de por si ineficientes, y con exceso de personal, ya no es posible aumentar en forma significativa ni su crecimiento ni el número de empleos que en consecuencia se puedan generar. Por tanto, la conclusión importante de todo esto es que el gobierno no puede ni hacer crecer la economía ni crear empleos, por una razón muy sencilla: Por que el crecimiento y los empleos son resultado fundamentalmente de la inversión privada, local y extranjera, y ningún gobierno, ninguno que quede claro puede obligar a un empresario a invertir primero productivamente y luego en este país.En un estudio estadístico que realicé desde 1994 referente a cuantificar que cantidad de inversión se requiere para crear un empleo formal me encontré que la cifra es de alrededor de 30,000 dólares/empleo, y por tanto, se requieren 30,000 millones de dólares anuales de inversión para crear un millón de empleos formales que se requieren para dar empleo a los jóvenes que se incorporan cada año a la PEA.

Esta cifra no es menor, y es evidente que ni el gobierno, ni los empresarios locales tienen disponible esta cantidad de dinero por lo que es evidente que necesitamos que la inversión extranjera directa tenga un papel protagónico en la inversión.Y, aquí viene la pregunta importante ¿Por qué yo empresa que fabrico el producto X o quiero construir un hotel Y, voy a invertir en México? ¿Por qué en México?, y no en China, o Guatemala, o Colombia, o Brasil, o Rep. Checa, o Polonia, o Hungría, o Vietnam, por listar solo algunos de los posibles competidores de ese dinero, por qué es lo primero que debemos entender, existe competencia (que horrible palabra) por capitales productivos. Esos capitales productivos en tan sólo 6 años han permitido a 450 millones chinos pasar de la pobreza a ser una clase media, han permitido a 7 millones de irlandeses pasar de la pobreza a ser ya no una clase media, sino un pueblo pudiente con un ingreso per cápita medio mayor a 35,000 dólares anuales, superior a la media de Francia, Inglaterra y Alemania. Poca cosa ¿no es así?Por consiguiente, la pregunta más importante es: ¿Qué es lo que determina que una empresa quiera invertir en un país? Y conocida la respuesta, ¿Qué podemos hacer para que esa condición se cumpla lo mejor posible? Estas son las preguntas que todo gobierno que quiera que su país progrese debiera hacerse, sin embargo, el mexicano como un autista, encerrado en su propio mundo, tiene sus propias respuestas que no se apegan a la realidad de las cosas en un mundo globalizado.

Y estos cuestionamientos los intentaré exponer en los post siguientes.

sábado, 29 de septiembre de 2007

¿Pluralismo sin resultados?

"Los acuerdos políticos viables son los que se logran en un momento determinado, aunque sean parciales", me decía un legislador ante mi pregunta sobre por qué no buscaron una reforma electoral más amplia, que graduara a México en este tema para seguir construyendo un mejor país en otros temas.

Con el suspiro de que esto fue lo que se pudo sacar, y vaya que fue complicada y difícil la negociación, nos deja a nosotros, los ciudadanos no legisladores, un sentimiento de que fue un paso en la dirección correcta, pero apenas uno de los muchos que tenemos por recorrer.Lo mismo podemos decir de la minirreforma fiscal también aprobada recientemente. ¿Sólo un paso? "No se logró todo lo que se quería, pero es un paso importante", me dice también nuestro representante.
Pero no sé si me convence que me digan que vamos en la dirección correcta con estos pequeños pasos. Más bien me parece que nuestros legisladores y el Ejecutivo han avanzado en sus propias direcciones quizá correctamente, pero no en la dimensión que nuestro País requiere.Encuentro al menos dos características en ambas minirreformas que las hacen ver más como un avance menor frente a lo que nos hace falta.

Primero, ambas son sólo reformas que vieron los intereses de corto plazo; y, segundo, ninguna avanza en combatir las verdaderas causas de su necesidad.Para muestra dos botones. El primero: durante los dos últimos años y sin reforma fiscal, México fue capaz de aumentar 2 puntos porcentuales del PIB su recaudación. La razón es económica, recaudamos más simplemente porque la economía creció y esto generó mayores tributos. Sin embargo, no se ve un crecimiento económico en los próximos dos años como los que vivimos, y en este sentido la reforma fiscal es un paliativo menor.

El segundo ejemplo lo muestra el pequeño paso de la reforma electoral. Qué bueno que ahora todos los calendarios electorales locales se juntarán a partir del 2009 al primer domingo de julio, pero sigue habiendo en promedio 10 elecciones cada año sin contar con las federales cada tres. Es decir, avanzamos algo, pero no lo suficiente. Si queríamos tener años de paz electoral que permite a la economía desahogarse y no vivir a expensas de las elecciones, no los obtuvimos.Idealmente podríamos pensar en tener sólo elecciones el mismo día cada tres años para renovar legislaturas y gobiernos locales, pero como ahora habrá estados con periodos municipales de cuatro años como Coahuila, a partir de 2013, pues ya no se podrá.Ni hablemos de la reelección de legisladores y alcaldes, un tema que no pudo ser convenido por ahora y que ni siquiera está siendo considerado en la famosa Reforma del Estado que en enero deberá nacer.

Esta ausencia no nos ayuda a la profesionalización y la rendición de cuentas de las administraciones públicas y tareas legislativas.Esta reforma electoral constitucional, aprobada ya por la mayoría de las legislaturas locales, revela más intereses de corto plazo que una verdadera voluntad de mejorar nuestra democracia.La mini reforma electoral como todos sabemos no le quita un solo peso al presupuesto de los paridos políticos para su operación diaria. Lo que sí hizo es que les quitó algunos cheques que ya tenían nombre de beneficiario en los medios de comunicación masivos.El costo de nuestra partidocracia es enorme. El tamaño de fondos con los que disponen anualmente los partidos políticos en México es aproximadamente de 3 mil millones de pesos, más o menos el equivalente a hacer dos Fórums por año (descontando obra urbana).

Algunos analistas de nuestro sistema político argumentan que es bueno que partidos políticos dispongan de estos recursos públicos porque los incentivos para obtenerlos de manera informal son muchos. Correcto, pero qué hay de representar legítimamente los intereses de la sociedad.Debemos reconocer, sin embargo, que esta reforma al financiamiento de las campañas, a la estructura del IFE y a las capacidades del Trife tiene un beneficiario directo y no fueron los legisladores. Fueron los partidos políticos, no todos, sólo los grandes, pero en esta ecuación no está la sociedad ni su democracia incluida.Tanto en lo fiscal como lo electoral estos acuerdos le salen debiendo a México. Los economistas llaman a este tipo de reformas "acuerdos de equilibrio menor". Es decir, los incentivos hoy de nuestro sistema político permiten este tipo de resultados. Acuerdos legislativos del mínimo esfuerzo.

Un compromiso por el menor sacrificio.Padecemos un pluralismo político sin resultados porque hemos tolerado un sistema electoral que ha mimado a los partidos grandes, menospreciado a los partidos pequeños y cerrado la puerta a las aspiraciones políticas de los mexicanos sin partido.

viernes, 28 de septiembre de 2007

Manipular precios

"¿Qué es un cínico? Un hombre que conoce el precio de todo y el valor de nada".Óscar WildeLos precios tienen una función muy importante en la economía: son el mejor regulador de la oferta y la demanda.Esto es algo que nunca han entendido los políticos mexicanos, quienes al manipular precios han generado verdaderas catástrofes económicas cuyo costo no han pagado ellos, sino el pueblo... y en especial siempre los más pobres. Lo peor de todo es que no parece que el Gobierno de Felipe Calderón tenga una mejor comprensión que sus predecesores populistas de cómo funcionan los precios en la economía.

Así, el Presidente anunció ayer una serie de medidas contradictorias que revelan una ignorancia profunda del funcionamiento de los precios. Por una parte dio a conocer que, como lo han solicitado los legisladores del PAN y del PRI, se postergará a 2008 la entrada en vigor del nuevo impuesto de 5.5 por ciento en el precio de la gasolina. Al mismo tiempo dijo que se suspenderán hasta el 2008 los aumentos graduales de precios en la gasolina Magna, el gas LP y la electricidad.Todos estos ajustes se presentan como una forma de apoyar a quienes menos tienen. No hay ninguna referencia a las condiciones reales del mercado.

El Presidente está cayendo en el populismo más vulgar.Pertenezco a esa minoría que piensa que de toda la reforma fiscal, la única parte que tiene valor real es el nuevo impuesto a la gasolina. Éste es, después de todo, general y fácil de aplicar. El nuevo gravamen afecta más a quienes tienen automóviles, que son el grupo de mayores ingresos de la población, y es ecológico, porque eleva el costo de los combustibles contaminantes. Por otra parte, acerca los precios de los energéticos a los niveles internacionales.En contraste, el Impuesto Empresarial de Tasa Única, el IETU, busca cobrar más a quienes ya están dados de alta en el padrón de contribuyentes, complica el cumplimiento de las obligaciones fiscales, castiga la generación de empleos y resta competitividad a la industria en su durísima competencia con las empresas chinas. El impuesto a los depósitos bancarios en efectivo, por otra parte, dificulta la bancarización de la economía informal y castiga a los comercios que venden en efectivo, como los supermercados, lo cual elevará los costos de operación de una actividad que tiene márgenes muy reducidos e impulsará el alza de los precios de los productos básicos.

Postergar por tres meses la aplicación gradual del impuesto a la gasolina no tendrá en realidad consecuencias económicas importantes. Entiendo que es una decisión política en un momento en que la población culpaba a ese gravamen todavía no vigente de aumentos en los precios que no tenían nada qué ver con él. Pero suspender los ajustes en los precios de la gasolina Magna, el diesel y el gas LP cuando éstos se encuentran todavía por debajo de la norma internacional, así como de la electricidad, nos muestra a un gobierno que recae en la práctica de manipular precios.

Lo curioso del caso es que el Congreso ha aprobado una gravosa reforma fiscal que pretende, entre otras cosas, promover la inversión en infraestructura de petróleo y electricidad, sólo para que ahora el Gobierno cancele un ajuste en los precios de los energéticos que podrían servir precisamente para modernizar y ampliar la producción. El sector, de hecho, perderá entre ¡7 mil y 9 mil millones de pesos! por la cancelación de estos ajustes.La experiencia nos dice que los precios, con todos sus problemas y sus ocasionales desequilibrios, son siempre un mejor regulador de la economía que los burócratas. Hoy, sin embargo, vemos al propio Presidente asumiendo el papel de gran regulador de los precios.

Lo ideal sería que los precios de los energéticos en México subieran y bajaran según la oferta y la demanda en un mercado con muchos productores en competencia. Como esto no es posible, debido a que la Constitución sólo permite la operación de monopolios en energía, es indispensable tener precios regulados. Éstos deberían cuando menos responder a las oscilaciones de la oferta y la demanda, pero cualquier pretensión en este sentido se está echando ahora por la borda.

Si los ajustes graduales en los precios de la gasolina, el gas LP y la electricidad eran necesarios, ¿entonces por qué pueden anularse de un plumazo cuando lo ordena el Presidente? Y si se pueden cancelar así de fácil, ¿por qué no congelarlos de manera indefinida?La verdad es que estamos retrocediendo. Ya habíamos dejado atrás la idea de que los precios pueden y deben ser manipulados por el Presidente. Hoy esta actitud está de regreso. Luis Echeverría y José López Portillo estarían orgullosos de su discípulo Calderón.

Cultura del 'no pago'El Presidente Calderón anunció este 25 de septiembre la condonación de adeudos del Fonaes, el Fondo Nacional de Apoyo para las Empresas de Solidaridad, contratados entre 1992 y el 2004. El mensaje para quienes sí pagaron esos préstamos es contundente: ¡qué tonto eres! Si hubieras esperado lo suficiente, te habrían perdonado toda la deuda. Así son las cosas en este país. Quien pague un crédito contraído con el Gobierno es un perfecto idiota, porque tarde o temprano el Gobierno lo cancelará. Son las propias autoridades las que están promoviendo la cultura del "no pago".

Sergio Sarmiento

jueves, 27 de septiembre de 2007

¿No que muy valientes?

El coordinador de los diputados del PRI, Emilio Gamboa, ya le pidió al Presidente que el incremento gradual de la gasolina comience en enero y no en octubre.
¿Por qué se lo piden al Presidente, si los legisladores aprobaron el monto y los tiempos del incremento?
Porque, dice Gamboa, los diputados del PRI no habían leído que la modificación a las tarifas se inicia el lunes de la siguiente semana.

Admiten que no leen ni lo que dictaminan y votan, aun en temas tan relevantes como es el alza de precios en los productos monopolizados por el Estado.
Ese incremento va a ser, al final del proceso, de cinco por ciento. Y no va a mejorar las finanzas de la Federación, sino ayudará un poco a las de los gobiernos estatales y el del Distrito Federal.
¿Valdrá la pena? No tanto. Como tampoco va a servir de mucho la reforma fiscal aprobada en el

Congreso: apenas un punto del PIB, y eso a finales del sexenio.
La realidad nos va a alcanzar. Cuando se deterioren las finanzas públicas de manera ostensible, lo que ocurrirá en el actual sexenio, va a tener que ampliarse el déficit (contratar más deuda) y recortar el gasto público. Regresar a la época de las tijeras, pues.
Ante esa situación no habrá más remedio que una reforma fiscal de emergencia, sin anestesia, a mata caballo, con costos sociales mucho mayores que cuando debió hacerse, de manera planeada y gradual.

A eso le tira López Obrador. Arrinconar a los legisladores de su partido y chantajear verbalmente a los del PRI, para evitar soluciones de fondo a la crisis que se avecina.
Con una crisis, López Obrador está del otro lado. Ahí sí gana. Le bastaría tener como frase de campaña: "se los dije".

No anda tan perdido. Es una realidad y hay que decirlo hasta el cansancio: los ingresos por exportaciones de petróleo van a la baja y eso va a deteriorar muy pronto las finanzas públicas.
De hecho, el próximo año no tendremos superávit en la balanza de hidrocarburos.
Vamos a exportar, en 2008, unos 26 mil millones de dólares en petróleo crudo e importaremos una cifra similar de gas y productos refinados.

Ante ese panorama resulta absurdo lo que propone López Obrador: bajar el precio de las gasolinas y dar más baratos todos los combustibles.
Se nos acaba el petróleo, los precios están por las nubes como nunca en la historia y el líder del PRD se avienta la puntada de que hay que bajar los precios: malbaratar aún más la menguante riqueza nacional.

Pero él no tiene la responsabilidad de gobernar, en el Ejecutivo o en el Congreso. Está en campaña presidencial desde ahora sin que haya ley alguna que se lo prohíba.
Lo más sensato sería no hacerle caso, pero los diputados y los senadores del PRI y los del PRD tiemblan cuando habla López Obrador en contra de "los inútiles del Congreso" y convoca, como lo ha hecho, a reventar el alza a las gasolinas.
A ver si ahora, en un rapto de valentía como el que tuvieron con la reforma electoral, los legisladores aprovechan la inspiración para de una vez por todas poner un impuesto parejo al consumo.

Ellos lo saben: no hay más remedio para las finanzas públicas del país que poner un IVA generalizado, sin exenciones ni tasas cero.
¿Por qué no se atreven? ¿No que muy valientes?

La OCDE, basada en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares que realiza el INEGI, apunta que los dos deciles más ricos de la población capturan 35% del subsidio que representan las exenciones y la tasa cero del IVA.
En contraste, los dos deciles más pobres de la población mexicana obtienen menos de 10% de este subsidio.

Si se pone IVA parejo y se quitan exenciones y tasa cero, agrega la OCDE, más de la mitad de los ingresos adicionales serían pagados por los tres deciles más ricos de la población.

A la población de menores ingresos se le podría diseñar una política transparente de subsidios y dejar fuera del IVA una canasta básica de alimentos de consumo popular. Con eso se soluciona gran parte de la debilidad de las finanzas públicas.
Pero los diputados y los senadores rehúyen enfrentar la realidad y nos llevan a una crisis de fin de sexenio donde el perdedor será el país y todos sus habitantes.

Menos uno.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

¿Contrastes?

Siempre me ha fascinado el contraste entre la retórica de los gobernantes del Distrito Federal y la realidad de la ciudad. Mientras que la retórica, sobre todo a partir del inicio de los noventa, se desvivía por afirmar la salud financiera de la ciudad, la realidad material del DF clamaba por toda clase de reparaciones físicas en su infraestructura más elemental. Es obvio que la razón del contraste es el hecho de que desde que nuestros regentes y jefes de gobierno se sintieron presidenciables todo, hasta el lenguaje, comenzó a cambiar. Cualquiera que haya sido su lenguaje, la realidad es que el DF tiene una atroz infraestructura física que no justifica las palmadas en la espalda que se dan nuestros gobernantes ni su pretensión de salud financiera en las cuentas de la ciudad.

La salud financiera de una ciudad se puede medir de dos formas: una es la que arrojan las cuentas fiscales que, de manera simplista, se puede decir que equivale a sumar los ingresos, restarle los egresos (incluyendo el servicio de la deuda) y terminar con la cuenta final, que generalmente muestra un déficit, si bien relativamente modesto. Otra manera, la que realmente debería emplearse, tendría que incluir tanto lo que los contadores llaman "pasivos contingentes" (obligaciones que en algún momento tendrían que cubrirse) así como la depreciación del capital. En una ciudad, el capital (los activos) está integrado por el sistema de agua, las calles, los semáforos, el drenaje y, en general, todo lo que representa una inversión.Cada uno de estos componentes del activo de la ciudad tiene una vigencia distinta. Mientras que los focos de los semáforos duran relativamente poco, el sistema de agua tiene una duración que se mide en décadas.

La pavimentación de las calles dura mucho menos que el sistema de tuberías, pero usualmente más que los puentes peatonales que cruzan las avenidas y periféricos. Sin embargo, todos estos elementos de la infraestructura urbana se van deteriorando poco a poco hasta que se acaban y por eso la contabilidad de la ciudad debería contemplar su reposición en un plazo lógico, antes de que comience a ser inutilizable o incluso contraproducente.Lo que se puede decir de la infraestructura que no se ve (como el drenaje y las tuberías) también se puede afirmar de las vías "rápidas" con que cuenta la ciudad. El número de automóviles crece con celeridad, pero las calles disponibles para que éstos circulen brillan por su ausencia. En lugar de anticipar crecimientos futuros, el gobierno de la ciudad responde décadas tarde (y usualmente mal) ante el desafío de la transportación urbana.

Se construyen nuevos edificios de oficinas y desarrollos residenciales, pero no se crean las calles y avenidas para desahogar el tránsito incremental que inevitablemente se producirá.Así como son rápidos para ponerse medallas por museos o programas sociales no financiados, nuestros gobernantes locales nunca han sido excepcionales en su disposición a reconocer los pasivos que tienen con la ciudadanía en materia de infraestructura. Peor, desde que comenzaron abiertamente a querer ser candidatos a la presidencia se abocaron a toda clase de gastos muy atractivos y de gran visibilidad política (igual segundos pisos que universidades o subsidios a la población de mayor edad) sin reparar en la necesidad de darle el mantenimiento más elemental a lo existente.

Cualquiera que haya caminado en las calles de la ciudad de México sabe bien que toda la ciudad es un gran bache: prácticamente no hay cuadra en la que no haya agujeros en las calles, coladeras sin tapa u obras incompletas. El drenaje profundo ha sufrido descalabros mayores en los últimos años y nada se ha hecho para repararlo; la red de tuberías de agua potable tiene fugas por todos lados y su deterioro es palpable en grandes partes de la ciudad. Las calles y avenidas son insuficientes y conllevan al mayor desperdicio de horas hombre que alguien pudiera imaginar. Aunque en sentido estricto no es de su responsabilidad, el mismo problema existe en la red eléctrica. Sin embargo, el gasto público sigue concentrándose en lo aparente y visible sin reconocer que es lo otro lo que hace posible que funcione una urbe como la nuestra.El gobierno de la ciudad pretende atraer grandes inversiones tecnológicas, turísticas, de manufactura no contaminante y de servicios diversos.

Sin embargo, pretende que eso es posible sin construir la infraestructura (en sentido amplio) que requerirían esas inversiones. Por ejemplo, si bien la ciudad de México cuenta con grandes unidades hospitalarias de investigación que son un ejemplo para el mundo entero, las condiciones de trabajo de los científicos que ahí laboran son incomparablemente menos propicias que las de sus pares en naciones donde los temas de criminalidad o infraestructura elemental simplemente no son temas.Estas reflexiones surgen de observar la forma en que los operarios del gobierno del DF responden ante problemas en las redes de agua por donde paso todos los días. Las tuberías tienen más de cuarenta años de vida y su deterioro es creciente.

Rara es la semana en que no hay una fuga. Llegan los operarios, hacen un gran agujero que obstruye la circulación y molesta a los vecinos y proceden a hacer un parche: ponen un pedazo de tubo nuevo que no es del mismo material que el existente y lo conectan lo mejor que se puede, cierran el hoyo y se retiran. La semana siguiente vuelven para atender una nueva fuga y reparar otro pedazo de tubo, cuando no el mismo. Luego de decenas de reparaciones, a un costo astronómico, no se da el reconocimiento de lo evidente: hay que cambiar todo el tubo (a un costo mucho menor).Detrás de esta manera de actuar yace la noción de que se puede parchar todo sin con ello mermar el potencial de desarrollo de una ciudad moderna. El problema es que ésa es una pretensión absurda. Una parte importante de la ciudad no cuenta con los satisfactores esenciales para la vida, en tanto que otra sufre las consecuencias de la falta de atención de esos mismos factores.

Mientras tanto, nuestros gobernantes predican la salud financiera y se dedican a procurar la construcción de grandes edificios y proyectos sin resolver su funcionamiento o impacto en materia de tránsito, infraestructura o desarrollo de la comunidad.La ciudad de México tiene un extraordinario potencial, pero éste es inasequible mientras las prioridades estén tan trastornadas. Primero deberían ser las soluciones y luego la construcción de grandes proyectos urbanos o políticos. La lógica actual no lleva más que a la lógica del NO que caracteriza a todos y cada uno de los habitantes de esta jungla urbana.

jueves, 20 de septiembre de 2007

GDF: deuda elástica y gastos secretos

Las cifras no le cuadran al Gobierno del Distrito Federal y eso que tiene, a diferencia de la administración capitalina anterior, un equipo financiero talentoso. En su primer Informe, Marcelo Ebrard se quejó de que "le quitarán" a la capital tres mil millones de pesos de participaciones federales. Ese mismo día platicamos con el subsecretario de Ingresos de la SHCP, Fernando Sánchez Ugarte, y dijo que no era verdad, que se ha cambiado el sistema para calcular las participaciones, adecuándolo a la población y la contribución de cada entidad, pero ello no reduce en nada los recursos para el GDF. Ayer mismo, en la Cámara de Diputados, en la Comisión de Hacienda, aclararon que el DF no sólo no tendrá un presupuesto menor, sino aumentará, gracias al gasolinazo, en unos mil 800 millones de pesos al año y que, por la reforma fiscal en sí, en poco más de siete mil millones: en resumen, nadie le ha quitado al GDF tres mil millones sino que, al contrario, recibirá en 2008 nueve mil millones de pesos adicionales.

Ese mismo día Ebrard anunció un seguro de desempleo que, dijo, se financiaría con base en los ahorros realizados por la renegociación de la deuda, que suma unos mil 500 millones de pesos.

Pero el seguro que propuso Ebrard ocuparía sólo unos cien millones, de los cuales, entre 80 y 90 millones, ya se los proporciona la Federación para financiar un seguro de desempleo existente desde 1984. Así se podrían explicar las cifras, porque esos mismos recursos provenientes del ahorro de la deuda son los que Ebrard aseguró que se usarían para el mantenimiento y la ampliación del deficiente sistema hidráulico de la ciudad. Más adelante, el gobierno capitalino dijo, también, que esos mil 500 millones de pesos serían para "obras de infraestructura", sin especificar cuáles. Ahora se dice que se pagará un seguro de desempleo para 70 mil personas, que ya está 90% pagado.

Los problemas son varios. Uno de ellos es que el GDF, que dice gastar, según informó Ebrard, más de la mitad de su presupuesto en programas sociales, no rinde cuentas de ellos. No conocemos el padrón de beneficiarios de ninguno de esos programas que se pagan con recursos públicos ni de la cartera de Ebrard o su secretario de Desarrollo Social, Martí Batres, aunque ambos, en ocasiones, parecen olvidarlo. No hablemos de los gastos de las obras viales de la anterior administración, guardados como secretos de Estado.

Por eso, quizá, los mil 500 millones de pesos ahorrados (en realidad, diferidos) en el pago de la deuda capitalina pueden estirarse tanto y distribuirse en tan diversos proyectos, aunque las cuentas no cuadren. Porque la deuda del DF sigue siendo un problema: en 1997, cuando asumió el gobierno capitalino Cuauhtémoc Cárdenas, era de 11 mil 800 millones de pesos. Al concluir 2006, había ascendido ya a 44 mil 100 millones. En términos reales, el incremento de la deuda fue de 98%, según cifras oficiales. El DF es la entidad más endeudada del país. Al terminar 2006, su deuda equivalía a 27.5% del total de lo adeudado por las entidades federativas de México. Si en 1997 la deuda constituía 31.5% de los ingresos del gobierno capitalino, al inicio de la administración de Ebrard ese porcentaje era de 98%.

O sea, que la deuda es igual a todo lo que recauda por cuenta propia el GDF. Incluso era 77.8% de todas las participaciones federales que recibe el gobierno capitalino. Y si alguien tiene dudas con respecto al mal manejo financiero de la administración lopezobradorista, habría que recordar que el servicio (o sea, los intereses de la deuda) pasó, de 3.8% de las participaciones federales que recibe el Gobierno capitalino, a 11.6% en 2006. Fue por esas consideraciones que el gobierno federal autorizó la renegociación de la deuda capitalina. Debe recordarse un punto: la única entidad del país que tiene como garante de su deuda a la Federación es el GDF. Las 31 entidades federativas son responsables por sí mismas de sus finanzas y su endeudamiento. En otras palabras, si el DF no paga, le cobran a la Federación.

La "refinanciación" de la deuda extendió el plazo de pago de intereses de ocho a 30 años y permitió, como se dijo, un ahorro anual de mil 500 millones. Es un ahorro parcial porque en el futuro se deberán pagar esos intereses, pero, por lo pronto, el compromiso es que se crearía un fideicomiso en el cual se depositarán las participaciones federales necesarias con el fin de liquidar esas obligaciones. Pero, en el mismo acuerdo, el gobierno capitalino se comprometió con la Secretaría de Hacienda a transparentar sus gastos y a establecer nuevos indicadores con respecto a la forma en que gastaría esos ahorros y el compromiso explícito de utilizarlos en infraestructura, sobre todo, agua y drenaje. No se dijo una palabra de programas de desempleo sin mecanismos de control transparentes.

Pero hay un problema adicional. Para reestructurar la deuda, el Gobierno del Distrito Federal contrató los servicios de la empresa Protego (que encabeza Pedro Aspe). Según se estipula en el contrato respectivo, por esa labor, Protego recibió un millón de pesos más IVA, pagaderos a cien mil pesos mensuales. Lo que se ha ocultado es cuánto suma el llamado success fee, o sea, la comisión de éxito que recibe una empresa de esas características como porcentaje del monto que se va a reestructurar. En el mercado, ese porcentaje es de 0.5 a 1% del total del monto renegociado. De acuerdo con el monto que se reestructuró (38 mil 342 millones de pesos), la comisión por éxito de mercado de Protego debe haber sido de entre 190 y 383 millones de pesos.

Pero la cifra real que se pagó por la reestructuración de la deuda es tan secreta como la lista de beneficiarios de la pensión para adultos mayores.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Bombas, pantallas y barricadas

Los ductos vuelan en pedazos. Miles de mexicanos tienen que abandonar sus hogares. Infinidad de empresas se ven afectadas. Indirectamente, decenas de miles de trabajadores son tocados por los actos. Fuera máscaras: México enfrenta una vez más actos terroristas. Siempre se ha tratado de negar esa realidad. Para un gobernante nunca será una buena noticia admitir los hechos. Pero no hay forma de negarlo. ¿Qué demandan, qué exigen? ¿Existen los presos, dónde están? ¿O una vez más se trata de coartadas para vestir de política lo que es terrorismo puro?

Pero si el terrorismo no es novedad, sí lo es la debilidad de la condena pública. El silencio es gravoso. Es tal la confusión nacional que ya ni siquiera podemos distinguir el daño que nos es común.El país quedó tan envenenado después de la imprudente gestión de Fox y de la polarizada elección del 2006 que ese territorio común que es la nación hoy se desvanece. Los que quieren que a Calderón le vaya mal están dispuestos a que la nación pague un precio. Que le reviente Pemex, así llegamos nosotros a salvarlo. Que fracasen las reformas fiscal y política, para que tenga menos centavos y haya más enojo. Al final del día toda nación se asienta en creencias y en sueños compartidos, Tocqueville lo leyó con gran claridad. Toda nación comparte un espacio simbólico. Los símbolos no son un asunto menor. Varios de los principales actores políticos, en sus siempre complicados cálculos, han permitido la destrucción sistemática de la simbología de la nación. Hoy, todos pagamos los costos.

La agresión lleva ya décadas, en 2006 fue particularmente severa. Ya nadie se espanta de pancartas y gritos; son parte, decimos, de los "tiempos democráticos", pero también hemos visto caballos en la sala de plenos de la Cámara de Diputados, manifestantes desnudarse o tomar la tribuna para dormir una siesta. Hemos sido testigos del avance lento, pero sistemático, de la destrucción de la simbología nacional. Se acabó el día del Presidente festejan algunos, perfecto, pero qué lo va a sustituir. Se acabaron los espacios copados por el oficialismo, el Zócalo, la Plaza Mayor de la capital es de todos, perfecto, pero de todos es de todos.La amenaza merodeó el año pasado al propio desfile militar.

Recapitulemos la lista de fechas bajo amenaza: primero, 15 y 16 de septiembre y 1 de diciembre, toma de posesión. Por supuesto 1 de mayo y también el 5, por qué no. Las principales fechas de conmemoración nacional han sido trastocadas. Ya lograron que el Presidente informe a los ciudadanos a través de los medios y no frente a los legisladores. Una vez más el Zócalo es territorio en disputa, por lo menos se dio la recuperación mínima del acto. En lugar de que el diálogo y los argumentos prosperen, ahora fueron los watts de potencia las armas utilizadas. La pluralidad no necesariamente está deviniendo en una mejor convivencia. La pluralidad se inserta en una simbología nacional a la cual se subsumen los intereses personales y partidarios. La guerra simbólica ocurre con frecuencia, ver caer la estatua de Hussein hacía sentido para muchos. Pero cuál es el límite, ¿no es acaso la guerra simbólica una salida falsa que niega la historia? ¿Qué hacer con Lenin en la Plaza Roja o con Díaz enterrado en París?Terrorismo, guerra simbólica, la semana pasada mostró los contrahechuras de una nación dividida. Sin reforma electoral no habría reforma fiscal. ¿Por qué? La fiscal la tendrían que sacar PAN y PRI y así fue.

En la electoral, la intención de montar al PRD supuso cesiones. La electoral tiene varios méritos importantes, ya los hemos señalado: reducción de tiempos de campaña; reducción de costos; uso de los tiempos oficiales; renovación escalonada de los consejeros; mayores facultades de fiscalización para el IFE. Pero también tiene malformaciones: la dedicatoria ad hominen de una norma para cortar cabezas; la intención reguladora de las campañas negativas; la creación de un órgano de fiscalización que depende del Consejo General que depende, más ahora, de los propios partidos. Las ausencias son varias: no a la controversia constitucional; no abrir las candidaturas independientes; no a la reelección. Es una reforma que tenía dos enemigos identificados de antemano: los consejeros y los medios.Sobra decir que los excesos de costos en medios en un país con tantas carencias no tienen defensa. Ése era el extremo del cual debíamos salir. Pero la prohibición total es el otro extremo y ése también puede tener otras consecuencias. Carlos Puig y Héctor Aguilar han señalado algunas. Puede tener un efecto concentrador de la imagen que lacere a nuevas figuras locales. Los candidatos contrarios a las televisoras o que escapen a sus simpatías, simplemente no tendrán cómo aparecer. Quedarán a merced de ellas.

El espacio regulado difícilmente satisfará la necesidad de espacios de radio y pantalla, por lo cual los noticiarios y los programas políticos serán altamente cotizados. La disminución de la injerencia de los medios da más poder político a las organizaciones y gremios. El incentivo para los dineros ocultos, sobre todo en radiodifusoras locales, incrementa su atractivo. Y, finalmente, regresaremos a las frases breves que quepan en pendones y suenen bien.Esto es lo que debió haberse discutido.
La reacción histérica de los medios no ganó nada, por el contrario, exhibió falta de argumentos en un asunto que pudieron haber estudiado desde hace años. La alta carga emocional del asunto agravará la división nacional. Ya salieron las reformas, por lo menos hay movimiento. Aquí estamos, entre bombas, pantallas y barricadas.

Federico Reyes Heroles

martes, 18 de septiembre de 2007

¿ Y quien podra ayudarnos ?

"¿Qué defienden: el país del spot y los ratings o el derecho de los ciudadanos a obtener información que sirva para orientar sus decisiones?"Guadalupe Acosta Naranjo, PRDEn el debate del 11 de septiembre sobre la reforma electoral, la Senadora del PRI María de los Ángeles Moreno afirmó que con la nueva legislación se eliminaría la cultura del spot y se promoverían campañas de más fondo. Ya no se discriminará -dijo- a candidatos por ser feos o por tener mala voz.El 12 de septiembre, Alejandro González Yáñez del PT aseveró que la nueva ley impedirá la "espotización" de la política; el sistema anterior no "ofertaba (sic) ideas", sino que convertía a los candidatos en meros "productos de mercadotecnia política".

La nueva legislación, dijo, privilegiará el debate de altura y el intercambio de ideas.Tan atractivo resultó el concepto que lo adoptó el diario La Jornada, que ayer editorializó en su cabeza principal: "Sepulta el Senado la dictadura de los espots". La verdad, sin embargo, es que la reforma le está dando rango constitucional a la dictadura del spot.Quizá los senadores no leyeron la iniciativa, como el año pasado cuando Pablo Gómez y los diputados del PRD reconocieron que no leyeron la Ley de Radio y Televisión que aprobaron por unanimidad. Pero quienquiera que se tome la molestia de examinar las enmiendas verá que éstas no sólo promueven, sino que obligan a la "espotización". Una de las mayores víctimas de la nueva ley será el debate de las ideas.

El que los partidos no paguen a los medios electrónicos por los tiempos de propaganda política no va a elevar el nivel de la propaganda. Los partidos y candidatos en campaña tendrán que compartir de 2 a 3 minutos por hora de forma gratuita, pero en ese espacio sólo podrán ofrecer spots.Si quieren tocar temas de fondo, no podrán contratar tiempos más prolongados, como lo hizo Andrés Manuel López Obrador en la campaña del 2006. El entonces candidato perredista compraba media hora diaria en TV Azteca y contrató, además, tiempos largos de medios para explicar en detalle sus propuestas económicas y sociales. Hoy esa opción queda constitucionalmente cancelada. Los 2 a 3 minutos por hora que se arrebatarán a los medios no vuelven inevitable la "espotización".Peor aún. En la campaña del 2006 los análisis y debates a fondo se llevaron a cabo en programas de las barras de opinión de las televisoras, como "Zona abierta", de Héctor Aguilar Camín y "Tercer grado", de Televisa, o "La entrevista con Sarmiento", que yo conduzco.

El futuro de estas barras, sin embargo, queda ahora en tela de duda, porque sus recursos provenían en buena medida de la publicidad política que ahora quedará prohibida. Si estos programas desaparecen, o se ven limitados, los spots serán la única opción para presentar ideas de fondo.Ni siquiera los programas de debate televisado de media hora que actualmente produce el IFE y que conduce Guadalupe Juárez sobrevivirán. El nuevo artículo 41 de la Constitución sólo plasma la asignación de tiempos electorales de 2 a 3 minutos por hora entre las 6:00 y las 24:00. México tendrá el dudoso privilegio de ser el único país en detallar en la Constitución minuto a minuto los tiempos de propaganda electoral y en prohibir en tiempos oficiales los programas de análisis de fondo.

Paradójicamente, si las tan vilipendiadas empresas de medios no ceden generosamente más tiempo a los partidos del que éstos les quitaron a la mala, las futuras campañas políticas se verán necesariamente reducidas a simples guerras de spots. Los debates entre candidatos sólo podrán realizarse en abonos chiquitos de 3 minutos, a menos de que los partidos les pidan el favor a las televisoras y radiodifusoras.Por otra parte, como las nuevas normas constitucionales prohíben las campañas "denigrantes", los partidos se verán obligados a limitar sus spots a simples enumeraciones de promesas o a esos autoelogios a los que nos han acostumbrado los anuncios del sector público.

Los candidatos se unirán al coro de los grillos que hoy nos dice que contamos con los mejores diputados, senadores, jueces y funcionarios del mundo.Ya hoy los partidos, el Congreso y el Gobierno tienen problemas para llenar los tiempos públicos. Hace algún tiempo, Convergencia cubrió uno de sus espacios de radio de 5 minutos con una simple repetición interminable de su cancioncita "Naranja, Naranja". El PRD a veces mete viejos discursos de López Obrador.

El Senado se ha hartado de decirnos que "A Patricia ya no la volverán a golpear", cuando todo el mundo sabe que la siguen golpeando. La situación empeorará cuando se tripliquen los tiempos oficiales en horarios estelares.Pero, en todo caso, los 2 ó 3 minutos constitucionales sólo podrán llenarse con spots. Los partidos están cerrando las puertas al debate de ideas.

Y lo peor de todo es que lo están haciendo en la Constitución.ConcesionesLa reforma electoral ha dejado claras las reglas para los servicios concesionados en nuestro país. De ahora en adelante, en tiempos de campaña, los bancos tendrán que dar crédito sin cobrar intereses a los candidatos. Las aerolíneas dejarán el 30 por ciento de sus asientos para uso gratuito de los políticos. Y los aserraderos entregarán un tercio de su madera a los partidos.

lunes, 17 de septiembre de 2007

Soberbia Legislativa

Las reuniones y el ejercicio de gobierno entre el primer ministro y el parlamento inglés son apasionantes. La Gran Bretaña hace alarde de su madurez democrática enfrentando al Premier a las posturas y posicionamientos del parlamento británico en cada reunión.Se puede ver al jefe de gobierno hablando de los programas y justificando cada actividad y al parlamento cuestionando y discutiendo cada punto.

Destacan la defensa de la identidad y fortalezas de la unión, pero también la lucha de clases, todo reducido a un recinto. Es prácticamente raro ver que los parlamentarios aboguen por sus causas en la calle o fuera de ahí.También es impensable que el primer ministro vaya a las audiencias sin estar preparado o que solicite tiempo para poder contestar a los planteamientos de los representantes de la sociedad de aquel país.El ejercicio democrático así es.

Escucha, delibera, analiza y propone. La secuencia cambia, pero la certeza de que es un proceso que se repite, alivia la tensión inherente de todo debate en este parlamento. No hay insultos, ni gritos, ni vituperios, mucho menos golpes o tomas de tribuna en el parlamento inglés.El primer ministro sabe que su rendición de cuentas ante el parlamento es total. Escudriñar la acción pública es parte de la cultura democrática.Pero el parlamento cuenta con apoyo de instituciones académicas y de investigación legislativa y presupuestal que constantemente proveen estudios y análisis para coadyuvar en la tarea de ambos poderes.Certidumbre y legalidad, parecerían ser los dos elementos de aquella forma en la que interactúan el jefe de gobierno y el poder legislativo en su democracia.La comparación, reconozco, no aplica al caso mexicano, dado nuestro sistema presidencialista y republicano. No obstante, la considero útil para contrastar el nivel del debate y la capacidad democrática de otras sociedades.Valga la comparación, sin embargo, para analizar un hecho histórico en la vida democrática de nuestro país.

El pluralismo en la cámara de diputados y el acotamiento presidencial.Para ello vale la pena recordar los múltiples nombres con los que se bautizó al presidencialismo mexicano. De entre ellos está, por supuesto, el derivado de la obra de Enrique Krauze, "La Presidencia Imperial", obra en la que se destacaba la capacidad de México de resumir todo el poder durante seis años en una sola persona. El nuestro era un país con un Legislativo meramente de trámite a las leyes, políticas, caprichos y ocurrencias del poder centralizado del Presidente de México.Sin embargo, desde hace 10 años que el Legislativo intenta, en pluralismo, ser un poder autónomo e independiente. Esto lo ha venido haciendo frente a un presidencialismo autoacotado en los últimos seis años.Los resultados hasta ahora no nos arrojan una buena cosecha.

A pesar de cambiar los "agricultores" del Congreso, muchos repiten brincando de cámara a cámara; parecería que los frutos de la autonomía legislativa no se han dado. Hoy estamos frente a la posibilidad de un Congreso secuestrado por un puñado de partidos políticos y alejado de sus representados, la ciudadanía y de los intereses del País.Basta echar una mirada a las reformas que se han discutido sin éxito, o bien repasar la mini reforma electoral aprobada el jueves para comprender que el Congreso se está inflando en su soberbia para decidir sin analizar las consecuencias de sus actos.

Las medidas de reducir los montos de campañas y los tiempos, prohibir spots y el intento de acabar con la posibilidad de candidaturas ciudadanas (no aprobado afortunadamente), son todas parte de un proceso más amplio que debe discutirse sobre la reforma del Estado y que nos han querido vender hoy como tal nuestros orgullosos legisladores.En esta semi reforma electoral no se toca el financiamiento de operación de los partidos políticos. Se les quita el de difusión, pero no se planteó una verdadera revisión de la manera tan poco transparente y mal administrada en la que los partidos se las gastan mes a mes con los recursos públicos, y no se diga en campaña.La soberbia del Congreso se refleja en invitar a los actores de los medios de comunicación para no escucharlos y aprobar ese mismo día por la tarde noche lo que ya había resuelto.

Soberbia porque, si bien es valioso que se reduzcan los tiempos de campaña, nada se aprobó sobre la falta de exigencia a los partidos políticos para realmente ser representantes de los intereses de los ciudadanos y no de su grupo.Estamos paradójicamente frente a la división de poderes sin poderes. Ante la falta de capacidades para debatir con respeto e inteligencia frente a la necesidad de acordar y gobernar. Nos encontramos en la antesala de un presidencialismo acotado y un congreso arrogante. Ninguno sirve al pueblo de México.

Vidal Garza Cantú

domingo, 16 de septiembre de 2007

¡ V I V A M E X I C O !

Este día compañeros, amigos y familiares, no vamos a criticar, hablar o comentar acerca de la mayoría de nuestros Políticos miopes, de nuestros gobernantes inoperantes y hasta un tanto ignorantes, ni tampoco vamos hablar de legítimos e ilegítimos, mucho menos de PGlagartos, tampoco vamos hablar de repatriados, ni de mojados, ni de todos esos Mexicanos que están en otro país, tampoco vamos hablar del incremento a la gasolina, todos esos temas ya lo podremos tratar, y criticar a quien tengamos que criticar, desde un ilegítimos hasta un Presidente neófito y débil.

Eso lo trataremos después por que hoy señores vamos a felicitar a todos nuestros Mexicanos que nos dieron una Libertad (si aunque ahora la moda sea violarla a cada instante), vamos a felicitar a todos esos Mexicanos que lucharon, pelearon por darnos un México Libre y Soberano, aunque ahora nuestros políticos estén mas preocupados por que les quitaron parte de dinero para campañas, que ahora estén mas preocupados esos Políticos de media monta en negociar leyes pueriles que lo que nos queda claro es que no están buscando nuestra Libertad, ni mucho menos nuestro bienestar, que no estamos haciendo nada por revertir los efectos negativos en Economía, Estados Unidos de Norteamérica esta en plena desaceleración Económica, va a entrar a una fase crucial para ellos, pero que creen nosotros andamos negociando con un puñado de retrógrados Diputados que no tomen la tribuna de San Lázaro, cuando ellos (USA) están viendo como revertir el daño Económico, pensando en repatriar sus soldados, pensando en ahorrar, y a nosotros nos vendrá una Crisis Económica a final de año, y no estamos haciendo nada, pero dijimos que no íbamos hablar de todos esos "detalles", ¿verdad?

Así pues que hoy es día de estar con todos nuestros hermanos, estén donde estén por que hoy es un día grande para todos esos Mexicanos dentro y fuera de nuestro grande y ancho país, hoy señores es 16 de Septiembre, hoy es día de nuestra independencia señores, así es que solo me queda algo por gritar:


¡ V I V A B E N I T O J U A R E Z !
¡ V I V A M O R E L O S !
¡ V I V A H I D A L G O !
¡ V I V A M E X I C O !
¡ V I V A T O D O S L O S M E X I C A N O S !

viernes, 14 de septiembre de 2007

La incertidumbre la generan, los que deberían eliminarla

La definición de los derechos de propiedad es uno de los elementos que más incide en la conformación del ambiente de confianza que estimula inversiones y la creación de fuentes de empleo permanente. La falta de confianza, a contrario sensu, desestimula al inversionista -al margen de su origen- a tomar riesgos.

La falta de claridad en las leyes y la discrecionalidad del funcionario para aplicar éstas son los puntos señalados por los analistas, desde hace muchos años, como lo que debe corregirse para romper el círculo vicioso que da por resultado tasas de crecimiento bajas e incertidumbre, que reduce el horizonte de las inversiones, pues privilegia el corto plazo.

Otro elemento que merece comentarse, por la incidencia negativa que en materia de inversión tiene, es la conducta mostrada estos últimos meses por diputados y senadores, por razones que la sociedad en general, y los ciudadanos en particular, desconocen.

La predictibilidad de las políticas públicas o dicho de otra manera, la certidumbre en el hecho de que una ley estará mañana vigente y su modificación posterior no va a depender del capricho de un legislador o de un grupo de ellos, juega también una papel importante en la generación de confianza y propicia la estabilidad de toda economía. Tomar una decisión de inversión basada en las condiciones que hoy privan en tal o cual actividad económica y la certidumbre de su permanencia en el tiempo, forman parte del análisis general de una inversión que todo agente económico realiza.

Lo que hoy "cocinan" senadores y diputados es la muestra, además de la irresponsabilidad extrema de quien debe legislar en beneficio de la sociedad y no de un grupo específico –en este caso ellos mismos y sus partidos-, es la expresión del desprecio que tienen por el desarrollo del país. Sus caprichos y fobias son el argumento casi único de quienes hoy, con una representación que deshonran, legislan por ellos y para ellos.

La discusión no es, como algunos tratan de hacer ver, de pesos y centavos; querer limitarla a ese aspecto no sólo muestra ignorancia de lo que está en juego sino que al plantearlo, el que lo hace se vuelve cómplice de políticos que no han sabido perder, que no han querido aceptar que los ciudadanos los rechazaron. Están estos, en pocas palabras, a la búsqueda de venganza y no de una mejor pieza legislativa.

Hoy, por un capricho y la soberbia del derrotado, se lanzan contra un grupo de empresarios y ¿mañana? ¿Quién será el objeto de la ira de estos políticos derrotados e incapaces de aceptar que no son atractivos para el ciudadano? ¿Inventarán agravios en contra de los concesionarios de algún aeropuerto o autopista? ¿Amenazarán con alguna reforma legal a quien obtuvo legalmente y arriesgando sus recursos, un título de concesión legítimo? ¿Esto que hoy hacen, piensan acaso que va a estimular a nuevos inversionistas a tomar riesgos en México bajo la figura de la concesión?

Si lo piensan, qué ingenuos son. Lo que están haciendo es enviar un mensaje nefasto a muchos inversionistas -nacionales o extranjeros- que ven en México un lugar atractivo para invertir y obtener un retorno adecuado al nivel de riesgo a tomar.

Los rasgos de autoritarismo que hoy exhiben sin recato los promotores de estas modificaciones legales y algunas que están preparando, es querer revivir una época que creímos superada en México. Nos hemos equivocado totalmente, ese autoritarismo que tanto daño hizo al país, ahí está vivo y coleando.

Muchos de los que hoy promueven este conjunto de medidas resultado de fobias y caprichos pero no de necesidades del desarrollo, son empresarios ellos mismos; es más, algunos de ellos son empresarios de radio y televisión y no creo que estén contentos de ver cómo su patrimonio es puesto en riesgo para satisfacer el ego de un desquiciado y cumplir los caprichos de perdedores amargados.

Este es el México real; estos son nuestros políticos. No es necesario inventar peor pesadilla; el desempeño de nuestros legisladores y sus motivaciones mostradas en este tema, la superaría sin duda.

Ángel Verdugo

jueves, 13 de septiembre de 2007

Terrorismo afecta el precio

Seguramente, el Ejército Popular Revolucionario, grupo guerrillero que en el pasado se ha adjudicado actos de sabotaje a las instalaciones de Pemex, o uno de sus similares, han de estar de plácemes: sus juegos pirotécnicos en Veracruz afectaron los futuros del precio internacional de gas natural elevándolo ayer en más de 2 por ciento en el mercado mercantil de Nueva York.Ello tras el acto de terrorismo perpetrado, haciendo explotar tres líneas de conducción de crudo y gas, y obligando a la evacuación de más de 12 mil personas.Recordemos que hace un par de meses, en julio, el EPR se hizo responsable de otros tres ataques a la paraestatal, uno de ellos afectando la producción industrial en la zona de Jalisco.

Nuestro Ejército ha destacado a más de 5 mil soldados de élite para salvaguardar las instalaciones de Pemex contra estos actos de terrorismo: queda claro que quizás se requieran 50 mil tropas para proteger las extensas instalaciones de este monopolio gubernamental que luce sumamente VULNERABLE.En un principio, el EPR operaba en Oaxaca y Guerrero; ahora, existe evidencia que sugiere que ya se desplazan a sus anchas por todo el País causando estragos, pues además de esta reciente explosión en Veracruz, también se sospecha que causaron un incendio en la refinería de Cadereyta.El modus operandi ya establecido de este grupo deja claramente manifiesto que su intención es minar al Gobierno de Felipe Calderón y generar zozobra, seguramente como parte de un plan político de DESESTABILIZACIÓN.A "alguien" se le ha metido en la cabeza ponerle piedritas en el camino a Felipe Calderón, alguien que quizás ya antes, por ejemplo en Tabasco, tomó y quemó instalaciones de Pemex probando ahí las "mieles del éxito" en cuanto al chantaje político se refiere.Ese alguien pudiera ser el ala radical de los "pejistas" que, si no está detrás, cuando menos alienta estos atentados terroristas.Decir que esta actitud es poco patriota es recalcar lo obvio, ya que más que fastidiar a Calderón, le están causando daño irreparable a México y a los mexicanos.

Tan precaria es la estructura económica sobre la que estamos montados que con el sabotaje realizado por el EPR se dispararon los precios internacionales del gas, ya que el equilibrio entre la demanda y la oferta es sumamente delicado.Íntimamente ligado a nuestra producción industrial está este insumo, el cual sirve de materia prima por excelencia para la generación de ELECTRICIDAD, pero además interviene como elemento básico en la industria acerera, del vidrio, de la cerámica, de la llantera, química, y muchas otras cuyo impulso es vital para el desarrollo económico.De manera que esta gente, que se dice ser ejército "popular", está atentando con sus explosiones contra el bienestar del pueblo.

No cabe la menor duda de que si nuestra producción industrial sufre, también sufrirá la planta laboral: se perderán empleos, irremediablemente, y con ellos el bienestar de miles de familias mexicanas.Actos de terrorismo puro como el descrito lo único que logran es promover más la miseria y la pobreza, al tiempo que dificultan la promoción de la producción industrial y el crecimiento económico de México.Al desestabilizar el País y crear intranquilidad y zozobra, no hacen otra cosa que acabar con la posibilidad de lograr altos niveles de crecimientos económicos como los logrados por Chile, China, Brasil, India y otros competidores, condenando así a la clase obrera mexicana a un futuro incierto.

¡Flaco favor le hace entonces, con su terrorismo, el EPR al pueblo que dice defender y representar!

martes, 11 de septiembre de 2007

El negocio de confundir

Hace una semana discutíamos la ausencia de razones para decapitar a los consejeros del IFE. De pronto, brinca una iniciativa para prohibir cualquier contratación directa de propaganda por parte de los partidos en los medios masivos de comunicación. Con gran habilidad, los medios presentaron la resistencia a la remoción en el IFE como parte de un rechazo total a la reforma. Otros involucrados utilizaron el rechazo a la remoción para enredar más el asunto: los que se resisten a la remoción apoyan a los medios. Se trata de una auténtica afrenta al sentido común y una ofensa a quienes defendemos la inamovilidad de los consejeros.Confundir puede ser un buen negocio privado, pero daña a la nación.

¿Necesita México una reforma fiscal? Sí, es la respuesta, urgente. ¿Necesita una reforma política? Sin duda. Pero entre las dos hay una diferencia no menor: de la fiscal depende la prosperidad de decenas de millones. La reforma política atañe a los básicamente intereses de las cúpulas partidarias. Condicionar la una por la otra es perder el sentido de prioridad nacional.El actual esquema electoral administró exitosamente la elección del 1997 y la del 2000. Todos conformes. En la del 2006 uno de los actores políticos se encargó de sembrar todas las dudas posibles.

Hoy alrededor de 30 por ciento de la población cree que en el 2006 hubo fraude. Ese simple hecho avala la necesidad de la reforma. Pero momento: ¿cuándo se planteó que la remoción de los consejeros era parte central de la solución? La propuesta surgió de los pasillos del poder. Las razones o argumentos públicos brillan por su ausencia. Curiosamente no se modifica el mecanismo de designación: sigue siendo un territorio exclusivo de los partidos. Allí está la deformación de origen.Confundir daña a México. Insisto: ¿por qué se condicionó la reforma fiscal a la política? ¿Cuál es el trueque? ¿En qué momento las cabezas de los consejeros fueron materia de canje? ¿Qué tiene esto que ver con cómo incrementar la recaudación? Y, finalmente, ¿qué tiene todo lo anterior qué ver con la prohibición de contratar propaganda política en los medios? El revoltijo es profundamente perverso.Vamos por partes. Se puede estar a favor en lo general de la reforma fiscal, en lo general a favor de la reforma política, pero tener puntos de divergencia.

Por ejemplo, la reforma política plantea la necesidad de prohibir la propaganda "negativa". ¿Quién va a regular el uso de las ideas, no estaremos en el fondo erigiendo una nueva Inquisición? Para eso están la calumnia y difamación en su modalidad civil.Otros ejemplos. Bienvenido el uso de los tiempos oficiales, por fin. Bienvenida la regulación del uso excesivo de los medios, y la promoción personal con dineros públicos. Pero la prohibición es un nuevo candado que también queda indirectamente en manos de los partidos. Prohibir resulta el otro extremo. Siguiendo el sexto constitucional cualquiera debe tener el derecho de transmitir sus ideas por los medios.

Van tres prohibiciones. La argumentación prohibitiva no contempla que la radio, rama que sería la primera afectada, ha contribuido notablemente a la información y politización de la sociedad mexicana. Que Televisa y TVAzteca lleven una porción importante no explica la miopía de principios. Los domina el odio. Confundir daña.Ojalá se abra una nueva cadena nacional, pero no caigamos en la versión de los cangrejos: hundir al competidor para trepar nosotros.

En un país con cerca de 100 mil poblados con menos de mil habitantes, los medios nacionales y, sobre todo, los locales han sido centrales. El avance en la politización es inexplicable sin los medios. Por qué irnos a los extremos, se puede regular la contratación con fondos públicos; que se usen los tiempos oficiales. Salir del despilfarro televisivo no supone coartar una libertad. Eso es, por lo menos, falta de imaginación. Por cierto, qué tiene que ver la remoción de los consejeros en todo este embrollo. Nada. Confundir daña.Por qué no separar los asuntos.

El revoltijo sólo beneficia la truculencia. La CETU, ITU o como termine llamándose, no tiene nada que ver con la necesidad de un relevo programado y sistemático de los consejeros electorales y de los magistrados del Tribunal que también entraron al trueque. La CETU o ITU no tienen nada que ver con la contratación de tiempos en radio y televisión. Los excesos son evidentes, pero si por los excesos nos regimos, entonces, habría que prohibir los automóviles por todos los accidentes imprudenciales o el uso de ciertas medicinas por la misma razón.Cerrar las puertas a los nuevos partidos; perseguir las campañas "negativas"; prohibir el uso de los medios y correr a los consejeros y magistrados, ése es el corazón de la propuesta actual no la que dicen que viene en la mesa 44. No hay ni una reforma sobre ellos mismos. Olvidan su brutal descrédito.

Los recursos que les quitan al uso de medios los trasladan a sus propias arcas. Serán gastados de otra forma. ¿Qué gana el ciudadano?Ni reelección en presidencias municipales, diputaciones o senadurías, prohibición a las candidaturas independientes, más presupuesto para las burocracias, vaya avance. Acreditar la actual propuesta de reforma electoral -antiliberal, contraria a la fortaleza e independencia de las instituciones y mañosa- por la esperanza de la mesa 44 es caer en los engaños de la burocracia partidista. Aquí estamos, a 11 de septiembre, sin la urgente reforma fiscal que necesita el país y discutiendo obsesiones y caprichos. Confundir puede ser un buen negocio privado, pero daña a México.

Federico Reyes Heroles

lunes, 10 de septiembre de 2007

Libertad a debate

Una marca de alimentos decide que su publicidad televisiva privilegie el color verde. Un cantante usa corbatas amarillas. Una telenovela utiliza como fondo musical la canción "Azul" de Agustín Lara. Éstos y otros muchos ejemplos menos inocuos, ¿serían considerados como una publicidad ilícita por la nueva legislación electoral? Claro que no, pero hago votos porque la discursión legislativa sobre la reforma electoral que tendrá lugar esta semana tenga sumo cuidado en no arrojar el agua de la libertad con todo y el niño de la democracia fuera de la tina nacional.Hay mucha hipocresía en los corrillos políticos en torno al papel que jugaron los medios en las pasadas elecciones.

López Obrador -que se presenta como el principal agraviado- tuvo a su disposición cámaras y micrófonos en una precampaña que comenzó el día en que tomó posesión como Jefe de Gobierno del DF. Pedir que lo dieran "por muerto" era la señal perfecta para darlo por vivo, y esa atención espontánea siguió hasta las postrimerías de la elección.

Es verdad que se utilizó profusamente publicidad "negativa" en su contra, sobre todo aquella que lo señalaba como un "peligro para México". Pero, al margen de lo habitual que ese tipo de publicidad es en toda democracia moderna, ¿qué otra cosa había hecho él, sino advertir desde la tribuna de su poder (y utilizando a menudo los recursos públicos), la vasta conspiración de "la derecha" contra México? La "derecha" -definida por el propio líder máximo de la izquierda como todo aquel grupo o persona que se le opusiera- no era sólo "un peligro para México": no era México, no es México, es el anti-México.

Finalmente, más pronto cae un hablador que un cojo: López Obrador acaba de declarar en Puebla que las Cámaras se han convertido... "en un peligro para México" porque las iniciativas que "discuten en tribuna representan un retroceso" y responden "a una agenda establecida desde el extranjero por el Fondo Monetario Internacional". ¿Existe alguna duda de cómo hubiese procedido con respecto a las instituciones, de haber triunfado en los comicios?Con todo, al igual que sus adversarios, el señor debería estar en su derecho de usar la palabra "peligro" como le venga en gana, y cuantas veces le venga en gana.

Creerle o no creerle es decisión de los ciudadanos. Si somos congruentes con los valores de una democracia liberal, en las campañas del 2009 y 2012 los partidos, partidarios, candidatos y ciudadanos deberían poder decir esas cosas, y cosas peores. Las opiniones políticas no deben ser delitos. Ésa es la esencia de la libertad. Usarla con responsabilidad es un arduo aprendizaje colectivo, pero no puede ser impuesto.

El verdadero peligro en una democracia está en coartar la libertad de expresión. Por eso los dictadores le temen tanto.Introducir, como propone la reforma del Artículo 41, el concepto de "denigración" como un valladar legal en defensa de las instituciones, los partidos y las personas, puede resultar incompatible con el Artículo 6 Constitucional sobre la libertad de expresión. Karl Popper, el gran liberal, abogaba por el establecimiento de una comisión interna de autorregulación en los medios, que se comprometiera a cuidar los contenidos agresivos en ciertos programas. Pero nunca abogó por una comisión reguladora en la política.

No es correcto que los partidos dispongan de los escandalosos recursos que ahora tienen. Tampoco que el poder económico decida la agenda pública. Acotar ambas cosas me parecería un acierto. Que el IFE medie en la compra de publicidad, me lo parece también. Sin embargo, puedo pensar en un escenario en el que la modificación propuesta podría volverse contra nuestro sano desarrollo democrático.De aprobarse la reforma en sus términos actuales, ningún grupo (un nuevo movimiento ciudadano, una ONG) podría defender en el futuro sus puntos de vista (o criticar el de otros) en espacios que no sean los noticieros o programas similares, lo cual atizaría la susceptibilidad con respecto a éstos, inhibiendo la libertad.

El problema no es insoluble: requiere creatividad y buena fe.Si en verdad les importa comunicar de manera cabal e inteligente sus ideas, sería aconsejable que los diputados y senadores estudiaran los intensos debates que ahora mismo está llevando el Partido Demócrata en Miami. Como vehículos de comunicación política para el elector, estos debates son más eficaces que las campañas publicitarias. Porque si algo faltó en el 2006 fueron precisamente debates auténticos, no ese par de rígidas y solemnes pantomimas que tuvieron lugar y que sin embargo jugaron un papel decisivo para normar el voto público. Los debates entre candidatos deben ser obligatorios. Su formato y contenido debe ser objeto de una intensa discusión pública y una reglamentación apropiada.Los debates por televisión pueden ser la mejor clase de democracia, tolerancia y civilidad para el elector mexicano, la demostración palpable de que las personas pueden diferir en asuntos esenciales pero que esas diferencias no tienen por qué traducirse en actos de violencia.

Enrique Krauze

sábado, 8 de septiembre de 2007

No a la salida de los consejeros del IFE

No, porque hasta el momento no se ha esgrimido ningún argumento serio ni legal para destituir al Consejo General del IFE. De haber irregularidades y faltas, se debería abrir un juicio político contra todos o algunos de los consejeros. Habría que fincarles responsabilidades, iniciar un proceso y otorgarles el derecho a comparecer y defenderse. De otro modo, la iniciativa de remoción opera bajo una lógica estrictamente política. Los partidos dictaminan lo que quieren y cómo lo quieren. No hay por encima de ellos autoridad o árbitro que valga. Pero lo hacen, además, sin ningún sustento ético o racional.No, porque si algo se temía de la eventual victoria de Andrés Manuel López Obrador era justamente que se lanzara contra las instituciones autónomas: el Banco de México, el Instituto Federal Electoral y, en otro nivel, la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Su derrota el 2 de julio parecía cancelar definitivamente ese peligro. Pero ahora resulta que lo que se expulsó por la puerta regresa por la ventana de atrás. Y regresa de la peor manera. Porque el fundamento último es la inconformidad de dos partidos políticos. Uno, el PRD, por las razones que todos conocemos. Y otro, el PRI, por motivaciones más bien oscuras.No, porque el método recurre a la presión y al chantaje. El PRI y el PRD han atado la reforma fiscal a la reforma electoral.

Si la segunda no pasa, dicen, la primera tampoco. El fondo del asunto es uno solo y se resume en una exigencia: o se van todos y cada uno de los consejeros o no hay trato. Semejante postura no es una forma de negociación, sino un ultimátum. Un ultimátum que retrata muy mal a perredistas y priistas. Primero, dan la imagen de chantajistas.

Y segundo, aparecen como irresponsables. Porque la reforma fiscal tiene su propia lógica, urgencias y no puede quedar sujeta a caprichos.No, porque si se impone el capricho del PRI y el PRD mediante el chantaje se sentará un pésimo precedente. El sexenio apenas comienza, ¿qué exigencia vendrá después? ¿Qué pasará si las elecciones de 2009 dejan, de nueva cuenta, inconformes a los perredistas? ¿Se volverá a impugnar el Consejo y se le destituirá otra vez? Y lo peor de todo: el nuevo Consejo quedará en una situación de debilidad: de entrada, porque en su designación tendrán mano los líderes del PRI y el PRD y, consecuentemente, se integrará por cuotas. Y después, porque los consejeros tendrán muy claro que sobre sus actuaciones y resoluciones pesa una espada de Damocles.No, porque el actual Consejo está auditando las irregularidades de la campaña presidencial del 2006. Su trabajo va avanzado y de sus conclusiones se podrían derivar fuertes multas contra los principales partidos, como ya ocurrió en el pasado.

En esa situación se podría encontrar, muy probablemente, el PRI. La remoción de los consejeros y la elección de otros nuevos retardarían irremediablemente esta resolución. Y los nuevos consejeros serían sujetos a condicionamientos y presiones durante el proceso de su selección. Lo que podría a su vez influir sobre sus futuros fallos.No, porque el principio de inmovilidad es una condición indispensable para la autonomía de cualquier organismo o entidad. Ésta es la regla en todo el mundo. Por eso los ministros (de la Suprema Corte) o los consejeros (del IFE o del Banco de México) son electos bajo esa premisa. De otro modo, los consejeros quedan sujetos a presiones y "evaluaciones" de quienes justamente deben ser evaluados. Es cierto que la inmovilidad no garantiza siempre la imparcialidad. Basta, como ya sucedió en el pasado, con que alguno o algunos tengan aspiraciones políticas para que normen sus criterios o acciones por esas coordenadas.

Pero aún en ese caso, la integración plural del Consejo terminó funcionando como un candado de seguridad.La situación que estamos viviendo es contradictoria y grotesca. El diseño y el andamiaje definitivo del Instituto Federal Electoral data de la reforma que impulsó el Presidente Zedillo en 1996. Se le concedió entonces completa autonomía al Instituto y se procedió al nombramiento de nueve consejeros ciudadanos. El Partido de la Revolución Democrática, a través de Porfirio Muñoz Ledo, jugó un papel determinante. Se puede incluso afirmar que el objetivo fundamental de la reforma fue integrar al PRD en la mesa de las negociaciones para alcanzar la reforma electoral definitiva. La elección de 1997 se realizó bajo ese nuevo marco legal e institucional. Su resultado fue muy favorable para el PRD: ganó la ciudad de México y se convirtió en la segunda fuerza en la cámara de diputados.No sobra entonces recordar que Porfirio Muñoz Ledo y los principales líderes del PRD saludaron esta elección como eminentemente democrática.

A diferencia de lo que había ocurrido en 1994, la presencia de los partidos en los medios electrónicos y los recursos monetarios para las campañas se repartieron equitativamente. Hubo, para decirlo en dos palabras, transparencia y equidad en la contienda. Después vino la elección presidencial del año 2000 que terminó de comprobar que el marco legal e institucional garantizaba la posibilidad de la alternancia. Las quejas y las denuncias de fraude o irregularidades brillaron por su ausencia. Otro tanto se puede decir de la elección intermedia del 2003 que arrojó resultados favorables para el PRI y mediocres para el PAN, partido en el poder.Entre los procesos electorales citados y el 2006 no hay ninguna diferencia. Rige el mismo código y el IFE sigue idéntico a sí mismo. Por eso José Woldenberg aseguró con total certeza que no había elementos para fraguar un fraude.

Las inconformidades de los perredistas y el éxito mediático que tuvieron no justifican la remoción de los consejeros. Entre otras cosas, porque el IFE goza de mayor credibilidad que los partidos, los diputados y los senadores.Por último, la actuación de los líderes priistas en este sainete es lamentable. Están golpeando y minando las instituciones que ellos mismos forjaron. Triste espectáculo y aterrante futuro. Los mexicanos merecemos más que eso.

Jaime Sánchez Susarrey

viernes, 7 de septiembre de 2007

Incrementos....

Ahora el tema de moda es el incremento a la gasolina, el cual se dice que es para beneficiar a las clases medias – bajas, ya que si se aprueba ese incremento, nos beneficiara por que bajaran el costo de la luz, que les parece mis estimados amigos, esta información me parece demasiado torpe e ilógica, que no se desgasten en perder el tiempo en aprobar un incremento y luego aprobar un decremento a otro servicio, que ilógicos están nuestros gobernantes, no quiero pensar que eso sea un engaño o realmente están pensando en trabajar de esa forma, mejor que no muevan ni a ni b y queda todo igual no sube el precio de nada y no baja el precio de nada sino se mantiene.

Calderón invita al Congreso a que evalúen y que autoricen una reforma separada de la otra, yo creo que aquí van a tener que negociar mucho, lo platicábamos el día de ayer, para el PRD tiene que suceder algo antes de autorizar algo, el PRI requiere de otro movimiento, pero todos caen en lo mismo, se requieren de varias cosas, no creo que así de fácil se autorice x o y cambio.

Pero si leemos cosas como las anteriores que podemos esperar, no creo que tomen una decisión madura y entendida, o clara.

Lo que si se es que si hay un incremento en la gasolina nos va afectar a todos los sectores, y el incremento será del 5.5% pero a todo, ese es el detalle, la canasta básica subirá de precio, y quien paga las malas propuestas de nuestros gobernantes y partidos?

Si adivinaron; NOSOTROS.

Ahora bien Espino ya ven que últimamente se ha dedicado a trabajar en el aspecto de “péguenle a Calderón” justifica el alza a la gasolina diciendo que es en respuesta a la petición de los gobernadores, yo me pregunto a cuales gobernadores? A los estados que son gobernados por el País, también me queda claro que no es todo el país por que el PRI y PRD no están de acuerdo entonces cuantos gobernadores le dijeron a Espino que con eso podría justificar el alza a la gasolina, no les parece tanto o mas incongruente como lo anterior expuesto?

En fin esperemos que los diputados y sino los senadores tengan conciencia, mediten sobre el asunto un poco y no aprueben nada, sino los perjudicados seremos nosotros, como casi siempre que se toma una medida miope y sin razonarla.

jueves, 6 de septiembre de 2007

¿Perdida de confianza o Juego de intereses?

La pregunta es, de quien perdieron la confianza, ya que los partidos ponen a los consejeros, realmente las instituciones están al servicio de la democracia o de los interés de cada partido?

Todos deben de acatar la vida política de un país, aquí me queda claro, para el PRD, se requiere que se vayan los consejeros del IFE, si eso sucede, se autoriza la reforma electoral, para el PRI si hay reforma electoral hay reforma fiscal, y para que eso suceda se tienen que ir los consejeros, es el mismo circulo vicioso, antes teníamos un gobierno que partía y repartía en el IFE, hoy tenemos un IFE que esta siendo partido y repartido por los partidos, no por los ciudadanos, esto es preocupante, donde quedamos los ciudadanos, nuestros derechos y peor aun donde queda la autonomía de las instituciones, que pasara con el Banco de México el día de mañana?, también por el interés de un grupo o partido pasara a formar parte como caja chica de algún partido o partidos políticos?

Pero que creen, mas allá de la mentirilla piadosa, la parte fuerte de la reforma esta en lo siguiente: se pretende agregar a la estructura del IFE la figura de una “contraloría general”, que “tendría a su cargo, con autonomía técnica y de gestión, la fiscalización de todos los ingresos y egresos del IFE”, y cuyo titular sería nombrado por la Cámara de Diputados.

¿Qué quiere decir lo anterior?

En pocas palabras, que al colocar sobre la autonomía financiera y de gestión del IFE y de su Consejo General una “contraloría general” (cuyo titular dependería del Congreso, por cierto), en realidad se coloca sobre el árbitro electoral a un vigilante de los dineros que maneja, sea para su gestión, sea para las prerrogativas que destina a los partidos. ¿Y qué con eso? Poca cosa, que de manera burda se vulnera la esencia que le dio origen al IFE: LA AUTONOMIA FINANCIERA Y DE GESTION.

Con un poco de trampa, PRI y PRD proponen fiscalizar al IFE (con una figura que dependerá de la Cámara de Diputados), en lugar de ampliar las facultades del propio IFE para fiscalizar a los partidos y sus candidatos. Eso sí, le quitan al Consejo General la Comisión de Fiscalización y crean un órgano técnico de fiscalización, desligado de los consejeros. El IFE, hay que recordarlo, nació como resultado de un esfuerzo por arrebatar el control de los procesos electorales a los gobiernos del PRI, mediante la autonomía de gestión y financiera, precisamente para garantizar certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad en los procesos electorales. Pero hoy lo que proponen PRI y PRD es darle la vuelta a esas características, para dejar al IFE en calidad de subordinado del Congreso, que es lo mismo que dejar el control del árbitro en manos de los partidos ósea de los jugadores, esto dicho sea de paso de manera coloquial, que los jugadores le digan al arbitro como debe pitar.

No pero esto no para aquí, aun hay mas (como dijera el buen Raúl Velasco), para hacer la justificación de estos cambios, los partidos PRI y PRD comentan o refutan que han perdido la confianza en los consejeros, y que se deben de reemplazar de manera escalonada.

Pero saben que es lo curioso del asunto que en el 2003 fueron elegidos de la misma manera que ahora lo serán, hablando de los consejeros, por que en el 2003 el PRD no impugno la forma de llegar de los consejeros y hoy dice que les perdió confianza?

Pues por que en el 2003 pensaban ganas las elecciones en el 2006 y no les importo la forma y quien llegara, pero una vez que nosotros contamos los votos, una vez que nosotros dijimos quien ganara, una vez que nosotros avalamos unas elecciones, y el IFE nos dio el visto bueno a nosotros ciudadanos de lo que queríamos en ese momento, pierden la confianza en la gente que ellos avalaron para llegar a ese nivel, y les cuento lo peor?

La forma o el método para que lleguen los nuevos consejeros es la misma del 2003, así es que me queda claro que PRD y PRI lo que quieren es una venganza política, que no les interesa fortalecer la independencia del IFE, sino bien les interesa mas debilitar a una instituciones que nos agrade o no, cumplió bien con su trabajo.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

¿Movimientos necesarios?

Yo soy de los que creen que los consejeros electorales sean inamovibles. Quizás es necesario renovar a algunos o a varios o a todos los consejeros. Pero ello no puede darse por un golpe de fuerza, una decisión política partidaria que vulnere la autonomía del Instituto Federal Electoral. Sin embargo, la suerte parece estar echada para los consejeros del IFE, comenzando por su presidente, Luis Carlos Ugalde. Si bien al momento de escribir estas líneas todavía persistían los desacuerdos sobre cómo operar el reemplazo de los consejeros, las posiciones del PRI y el PRD han enarbolado una tesis intransigente con respecto a la exigencia de que todos sean removidos de sus cargos, mientras que el PAN ha apoyado la de una remoción paulatina de ellos.

Pero los mensajes allí están: en el contexto del Informe presidencial metió las manos por ellos. La imagen de Luis Carlos Ugalde prácticamente solo en Palacio Nacional, sentado junto a una Ivonne Ortega que ni siquiera intentó platicar con él durante toda la mañana, o la fría despedida del presidente Calderón, fueron más significativas que cualquier comunicado. La suerte está echada, aunque las formas aún deben ser procesadas con mayor detalle, por una simple cuestión: legalmente, la remoción de los consejeros es problemática y la misma puede conllevar el mensaje de que el propio gobierno es producto de una elección ilegítima.

Es verdad que Ugalde, en este contexto, se ha equivocado con sus declaraciones y en vez de ampliarlo, cerró el espacio de negociación. Su defensa, justa, de la autonomía del Instituto y de la inamovilidad de sus integrantes, ha sido conscientemente confundida con una defensa de su posición al frente del IFE. El viernes pasado, en una mesa en México Confidencial, por Cadena Tres, con los senadores Arturo Núñez, del PRD, y Jesús Murillo Karam, del PRI, ambos coincidían en que la remoción de los consejeros es una condición indispensable para ir a 2009 con mayores acuerdos y un árbitro respetado por todos. Tanto Murillo Karam como Núñez dijeron que esa remoción, independientemente de sus opiniones sobre los comicios de 2006, no debería interpretarse como una ilegitimidad de origen del gobierno de Felipe Calderón. Núñez fue enfático: el problema, dijo, no es que los jugadores expulsen al árbitro, sino que cuando el árbitro no tiene la confianza de los jugadores éste debe ser reemplazado. No me queda claro que esa posición, que abre un margen importante de negociación, sea finalmente asumida por sus respectivos partidos, pero ese espacio genera la posibilidad de que se procesen cambios entre los integrantes del Consejo, sin que ello implique su remoción o despido.

La suerte del Consejo se ha dificultado aún más porque la lista de quienes se sienten insatisfechos son muchos: el PRD necesita un chivo expiatorio por su fracaso en las elecciones y la salida de los consejeros es una coartada para justificar, aunque sea en términos declarativos, el mismo. Y de paso le proporciona a López Obrador un argumento con el fin de mantener su campaña. El PRI quiere exorcizar a Elba Esther Gordillo y la salida de los consejeros sirve con ese fin. En el PAN han decidido que no tienen un compromiso tan alto con ellos como para jugar la carta de su defensa. En algunos círculos del gobierno no son pocos quienes consideran que Ugalde y los consejeros se echaron para atrás la noche del 2 de julio cuando los conteos rápidos mostraban una ligera ventaja de Calderón y el consejero presidente decidió no dar resultados, lo que propició el conflicto poselectoral.

Sumemos a todo ello el que son también muchos, más de lo que algunos creen, los analistas y los especialistas en temas electorales que han descubierto que quizás ellos puedan ocupar durante los próximos nueve años esas posiciones que quedarán vacantes (una suerte de propuesta indecorosa que los partidos han sembrado entre varias personalidades, para neutralizar las críticas a su decisión y que, como era previsible, ha tenido muy buena recepción por varios interesados) y el escenario está puesto para una remoción de consejeros sin demasiados costos mediáticos.

El problema es político y de principios. La piedra de toque de la reforma electoral es la salida de los consejeros. La gran mayoría de los otros capítulos que la integran son compartibles y muchos de ellos beneficiosos pero, entonces, parecen decirnos los partidos, deberán pagar el costo de cambiar el Consejo, lo cual quitará el último escollo a la normalización política y electoral.

¿Será así? ¿Alguien cree que con un nuevo Consejo se normalizará la vida política y electoral? ¿Que se comenzará a ver el futuro para no revisar el pasado? ¿Que no se repetirá la historia de 2006 luego de los comicios de 2009 y 2012? ¿Que los nuevos consejeros se mantendrán absolutamente independientes y autónomos y no habrán aprendido la lección de que si hacen enojar a los partidos, o a algunos de ellos, pueden perder su cargo en la próxima oportunidad? ¿Alguien puede garantizar que los vetos no surtan efecto como con la última renovación del Consejo, que descartó a muchos de los principales prospectos? ¿Alguien puede asegurar que si la correlación interna de fuerzas dentro de cualquiera de los partidos cambia en los próximos años no cambiará la simpatía de los mismos por los integrantes del Consejo?

Ahí está el punto de conflicto. Claro que podría darse un cambio de consejeros y ello podría ser parte de una negociación más amplia. Pero la diferencia entre renovación y remoción es mucha. Entre reformar y castigar, también. Entre mirar hacia el futuro y vengarse por hechos del pasado es aún más amplia. Hay tiempo y posibilidades para que la reforma electoral, con todo lo que ella implica, pueda procesarse sin vulnerar las formas, para que sea un avance y no un retroceso.

Jorge Fernández Menéndez

martes, 4 de septiembre de 2007

Las Instituciones...

La definición de lo que es una institución la da el premio Nobel en Economía 1993, Douglas C. North, quien afirma que las instituciones son las reglas del juego en una sociedad y que ponen límites para que el hombre organice su interacción. Su función principal es reducir la incertidumbre al proporcionar una estructura a la vida diaria. Deben tener objetivos concretos y la forma correcta de lograrlos.Las instituciones organizan la estructura de incentivos y determinan las oportunidades que existen en una sociedad.

Por otra parte, los organismos son creados para aprovechar esas oportunidades y reflejarlas en la estructura institucional. Para que realmente funcionen las instituciones, además de ser respetadas, no deben cambiarse constantemente.Uno de los grandes logros que hemos tenido en los últimos 13 años es haber institucionalizado tres elementos que eran motivo de incertidumbre: en materia política, la organización de los procesos electorales a través del IFE; en materia de impartición de justicia, la independencia de la Suprema Corte de Justicia; y en materia de política económica, la independencia en el manejo de la política monetaria por parte del Banco de México y la autonomía de algunos organismos descentralizados, como es el caso de la Comisión Federal de Competencia (Cofeco), entre otros.

El marco institucional prevé que estos organismos puedan cumplir con su objetivo sin presiones políticas del Poder Ejecutivo, pero tampoco del Legislativo. En materia económica, por ejemplo, la estabilidad de precios que hemos tenido en los últimos años se debe a que el Banco de México se ha enfocado a su objetivo constitucional de estabilizar los precios sin que ninguna autoridad lo pueda obligar a otorgarle financiamiento. La conclusión que podemos obtener es que se necesitan organismos que operen dentro de instituciones estables y predecibles, y para esto es importante que en la composición de estos organismos se asegure su autonomía con relación a cualquier poder.

La posible remoción de los consejeros del IFE crearía un precedente negativo que se extendería a la Junta de Gobierno de Banco de México, a los ministros de la Suprema Corte de Justicia o al pleno de la Cofeco, si algún grupo político se disgustara. Estaríamos enviando una señal pésima a la inversión en el sentido de que, en México, las instituciones y los organismos se pueden cambiar por caprichos políticos. ¿Con qué seguridad vendrían a México a invertir?Si la remoción de los consejeros es la divisa que el Gobierno y el PAN están dispuestos a ofrecer a cambio de aprobar una reforma fiscal incompleta, nos va a salir cara esa negociación. Instituciones desprestigiadas como el Congreso y los partidos tratan de cambiar a instituciones como el IFE que es una de las pocas que cuentan con la mayor confianza por parte de la ciudadanía. Si esto se permite, estaríamos adoptando el lema de ese personaje que se ufana en decir:

"¡Al diablo con las instituciones!".


P.D. Despidieron al director de Centro de Producción de Programas Informativos y Especiales (Cepropie), René Palavicini, a quien responsabilizó de suspender el sábado pasado la transmisión del mensaje de la presidenta de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, la perredista Ruth Zavaleta.

lunes, 3 de septiembre de 2007

¿Hubo Ganador en este primer informe?

Se levantaron con el Triunfo las formas políticas. ¡qué bueno, me da gusto! Seguro se gastara mucha tinta y palabras para hablar de ello. Más que eso, deberemos de atender el fondo de los problemas que nos impone esta joven democracia, en aras de encontrar salidas rápidas a las arenas movedizas en las que nos hemos metido. Si bien, todos los sectores productivos de la sociedad, sabemos ya hacia dónde debemos de llevar a México; (esto me gustaría verlo para que el próximo informe de gobierno no suceda en cuestión de cifras lo mismo que en este) el real problema es que son los lastimados de los lastimados, los ignorantes de los ignorantes, las víctimas de las víctimas del saldo de un país intransigente, los que están obstaculizando las decisiones que ya tendríamos que haber tomado.

El fondo no es si Felipe Calderón pudo o no pronunciar palabra en la máxima tribuna del Poder Legislativo. El fondo no es si ya se agotó el formato del Informe presidencial. (Informar a un país no es un asunto que pase de moda). Las causas de tanta negociación tienen su origen en que el PRD, el PT y Convergencia para la Democracia, habían hecho la ruta crítica de una victoria electoral contundente y segura en 2006 y no sólo no han entendido que perdieron, sino que desconocen al legítimo, legal, ciudadano y democrático ganador de la contienda. Una reforma electoral a la que todos nos sometamos, deberá pasar por ese sometimiento al reconocimiento de los resultados. En democracia no todos pueden ganar. Ni puede haber resultados anticipados a las expectativas de un cálculo político. Ruth Zavaleta, presidenta de la Mesa Directiva en la Cámara de Diputados, se sale del evento congresista explicando que no puede reconocer a Calderón, sólo porque el resultado de unas elecciones, la insatisfacción de los hechos, más el mandato de un hombre que le impone una postura, le hace decir que millones de mexicanos quedaron insatisfechos con la voz de las urnas.

Y la pregunta seria... ¿La doñita Ruth no podrá entender que hay millones de mexicanos que sí están satisfechos por el testimonio final de un proceso electoral? ¿se trataba de que hubiera un número "n" de elecciones hasta que ganara su candidato?

No, estas personas radicalizadas no están entendiendo lo que hacen, al querer imponer a un candidato "venido de la luz". Lo que hacen al desconocer al Presidente de México. Lo que hacen al decir que no, a todo lo que sugiere un replanteamiento económico, político y social. Es, en esencia un freno a las futuras oportunidades que podremos generar a esos mexicanos que hoy y mañana estarán demandando lo que ata nuestra incapacidad presente.

En base a esto me queda claro y lo quiero manifestar de la manera mas coloquial posible, el ganador y el perdedor de la contienda es: Calderón 2, con goles de Tolerancia y autogol de Intransigencia. PRI 1, con gol de Experiencia. PDR, PT y Convergencia no llegaron a anotar, porque están demasiado confundidos...

¡esperemos que algún día se pongan de acuerdo!

domingo, 2 de septiembre de 2007

¿Profeta o Inteligente?

Ruth Zavaleta tuvo voz de profeta, este informe a sido el mas rápido de la historia, solo duro 11 minutos de los cuales 3 o 4 los paso el Presidente de la Republica (aunque a algunos no les guste) en la tribuna, los otros restantes fueron de camino y saludos, Zavaleta se vio muy lista y era obvio tenia que recular después del tremendo lió en el que se metió en días pasados en aceptar a Calderón como presidente electo, pero no tenia por que tomar el un “papel” de manos de alguien que llego a la silla con muchas dudas y cuestionamientos de la ciudadanía, lo cual nos queda claro que esos cuestionamientos son de un sector no tan amplio, eso es lo malo de pensar que el país es el Distrito Federal, mientras nuestros miopes legisladores, gobernantes y mantenidos por nosotros, sigan pensando así, el país seguirá siendo provincia todo lo que este poblado del anillo periférico hacia fuera del DF.

Pero eso es otro tema, por lo pronto a lo que nos interesa por el momento es el acto de entrega del informe Presidencial, como decíamos no tenia por que aceptar el informe, según sus conceptos y educación Moral era hasta pecaminoso aceptarlo, lo que nos queda claro es que ante tales amenazas de todos los sectores o grupos internos del PRD, tenia que ceder a la presión, lo hizo de manera inteligente, aunque se haya visto muy moralina e hipócrita por que si cree en esos ideales que manifiesta por que no recriminar que sus compañeros casi se lían a golpes, no pero estuvieron a punto de llegar a los golpes, los diputados Gerardo Villanueva y Francisco Santos, todo por que Gerardo defendía las declaraciones de Noroña.

Aquí esperemos que esa doble moral no se haga presa del PRD o será cierto que la Izquierda esta fracturada? Recuerdan que aquí comentamos algo en días pasados al respecto, eso quiere decir que no estamos mal, nuestra percepción como ciudadanos no la hemos perdido, ni la tenemos dormida, somos un pueblo que despertó y esperemos seguir despiertos y no dormir por otros 70 años o 12 con otros partidos que tampoco queramos.

Algo que me dejo claro es que el formato anterior de la entrega del informe me agradaba mas, y no era por que quisiera ver comicidad, emociones fuertes, héroes o dramas, ya que eso lo busco en otras cosas como el cine, el fútbol, música o ya de perdida en la nota roja o chismes del espectáculo, y sucedió algo que no había sucedido jamás, cosa que yo no esperaba, simplemente que fuera lo que tenia que ser….

Morena y Claudia protegen al criminal de Adan Augusto

  Buenas tardes,   Amigos venimos con el tema de Adán Augusto López Hernández que sin decir adiós mucho menos avisar, solo dijo me voy de l...